Receptivo al Cielo, activo a la Tierra
Muchos de mis asistentes a las sesiones que imparto me hablan de la «ley de atracción», y de cómo han coqueteado con ella en algún momento. Recuerdo a uno de ellos explicándome entusiasmado el Vision Board que había creado para atraer todo aquello que deseaba. Yo les hablo a menudo de la proacción o conducta proactiva, y de cómo no reaccionar automáticamente a nuestros deseos. Cuando nos obsesionamos con los resultados y prestamos excesiva atención a éstos, el proceso creativo tiende a desvirtuarse y la calidad de la acción a degradarse. Es como si quisiéramos cocinar un plato sin centrarnos en los pasos de la receta, sino en la foto final que vimos en el libro de cocina.
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